Cambiar el look con técnicas de iluminación que marcan tendencia actual
Cambiar el color del cabello suele estar asociado a etapas personales, búsqueda de renovación o simplemente al deseo de actualizar la imagen. En los últimos años, las técnicas de iluminación ganaron protagonismo por ofrecer resultados más naturales y adaptables a distintos estilos. Entre ellas, el balayage se consolidó como una de las opciones más solicitadas en salones de peluquería, tanto por mujeres como por hombres, debido a su versatilidad y bajo mantenimiento.
La demanda de servicios como balayage y corte en Vallcarca refleja una tendencia que se replica en distintos barrios y ciudades. Los clientes buscan propuestas que respeten su base natural, aporten luz al rostro y no requieran visitas constantes al salón. Este tipo de coloración responde a un cambio en los hábitos de consumo, donde se prioriza la practicidad sin resignar una imagen cuidada.

Se trata de una técnica a mano alzada que permite aclarar el cabello de forma progresiva, sin marcas definidas desde la raíz. A diferencia de otros métodos más estructurados, no utiliza papeles ni separaciones rígidas, lo que da como resultado un degradado suave. El objetivo es generar puntos de luz estratégicos que acompañen el movimiento natural del pelo y se adapten al corte y al tono de piel de cada persona.
Si bien es uno de los servicios más pedidos, no es la única alternativa dentro del universo de las iluminaciones. El babylights, por ejemplo, se caracteriza por mechas muy finas que imitan el aclarado natural del cabello infantil. Es una técnica indicada para quienes buscan un cambio sutil. Otra opción es el contouring capilar, que se enfoca en iluminar zonas específicas del rostro para resaltar facciones, siguiendo criterios similares al maquillaje.
También siguen vigentes las mechas tradicionales, aunque con adaptaciones. En lugar de contrastes marcados, se opta por transiciones más suaves y tonos cercanos a la base natural. El foilyage combina el efecto del balayage con el uso de papel de aluminio, lo que permite lograr mayor aclaración manteniendo un acabado difuminado. Esta técnica es elegida por quienes desean un resultado más visible sin perder naturalidad.
Las tendencias actuales en coloración apuntan a tonos cálidos y neutros, como caramelo, miel, avellana y arena. En bases más oscuras, los matices cobrizos y chocolate continúan siendo una elección frecuente. En cabellos claros, se imponen los rubios beige y manteca, que requieren menos correcciones que los tonos muy fríos. “La elección del color ya no responde solo a la moda, sino también al estilo de vida y al tiempo que cada persona puede dedicar al cuidado capilar”, afirman desde el salón L’ Equip.
El asesoramiento profesional cumple un rol central en este proceso. Antes de aplicar cualquier técnica, se evalúa el estado del cabello, los trabajos previos y las expectativas del cliente. Factores como la porosidad, el grosor y la rutina de cuidado influyen directamente en el resultado y en la duración del color. Por eso, cada servicio se plantea de forma personalizada, evitando soluciones estándar.
Además del aspecto estético, crece la preocupación por la salud capilar. Muchos salones incorporan productos con fórmulas menos agresivas y tratamientos de reparación que acompañan los procesos de coloración. Esto permite mantener el cabello en buenas condiciones y prolongar el efecto de la iluminación sin comprometer su estructura.
Actualizar el look a través de técnicas como el balayage o sus variantes se ha convertido en una decisión informada, donde intervienen el gusto personal, la asesoría profesional y las tendencias del momento. Más allá del cambio visual, estas prácticas reflejan una forma de cuidar la imagen con criterios de equilibrio, buscando resultados que se sostengan en el tiempo y acompañen la identidad de cada persona.