fashion revolution: la mosca cojonera del sector de la moda

La catástrofe en una fábrica textil de Bangladesh dio vida al movimiento que invita a los clientes a preguntarles a las marcas “¿quién hizo mi ropa?”. Del 23 al 29 de este mes de abril de 2018 se festeja el Fashion Revolution Week. Y hay diferentes eventos a nivel global. El movimiento sustentable invita a marcas y clientes a preguntarse por el desarrollo de producción de la ropa que utilizamos. “¿Quién hizo mi ropa? o Who made my clothes?”.

Pedir una revolución pacífica que exija a esta industria, que esclaviza a trabajadores y consume los elementos que necesitarán nuestros hijos y nietos, una ‘industria limpia’ en su más extenso sentido

El 95% de la ropa que se desecha podría ser reciclada. El movimiento se globalizó y se celebra ya en 62 países de todo el mundo. Todo empezó un 24 de abril de 2013, cuando se derrumbó el Rana Plaza, un edificio de ocho plantas que albergaba talleres textiles, situado a 29 kilómetros de Dacca, capital de Bangladesh. La catástrofe dejó 1.135 trabajadores muertos y 2.500 heridos. A raíz de esta novedad, la diseñadora de la marca Pachacuti, la londinense Carry Sommers –pionera en ethical fashion y activista en la pelea por llevar a cabo una moda más transparente–, empezó a preguntarse cómo revertir la situación.

Claman por “una auténtica reforma sistémica de la cadena de suministro de la moda. El 80% de los trabajadores de la confección son mujeres.

Pon del revés tu prenda favorita para que se vea la etiqueta del nombre de la marca. Toma una autofoto. Etiqueta a la marca en las redes sociales y pregúntales, ¿quién hizo mi ropa? #FashRev.

Debería ser fácil responder la pregunta, pero la verdad es que no es así. Un reporte popular en Australia señaló que el 61% de las marcas no comunica dónde se hicieron las prendas y el 93% no sabe de dónde proceden las materias primas.

 Este 2018 la sede de Fashion Revolution Week se desplaza a Corrientes. En nuestro país la problemática es seria, con respecto al trabajo en negro. Desde las marcas, los clientes y el gobierno, es bueno que todos tomemos conciencia para lograr hacer mejor la industria. Y sí la cosa va por ahí, ser revolucionarios de la tendencia.

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